Cómo cocer la pasta perfectamente, siempre

La pasta es una de las cenas más fáciles del mundo y, aun así, sale mal más veces de las que crees. Con estas reglas sencillas arreglarás tu pasta para siempre.

Sala el agua como el mar

El agua de la pasta debería saber a agua de mar. Añade una cucharada generosa de sal cuando el agua esté hirviendo: es tu única oportunidad de sazonar la pasta por dentro.

Cuécela al dente

Al dente significa "al diente": tierna pero con un pequeño mordisco. Empieza a comprobar un minuto o dos antes del tiempo del paquete y prueba un trozo en lugar de fiarte del temporizador.

Guarda una taza del agua de la pasta

El agua con almidón es oro líquido. Antes de escurrir, saca una taza. Un chorrito echado en tu salsa hace que se adhiera a la pasta y quede sedosa.

Termina la pasta en la salsa

Escurre la pasta un minuto antes y termina de cocerla en la sartén con la salsa y un chorrito del agua de la pasta. Así consiguen los restaurantes esa textura brillante y bien cubierta.

Preguntas frecuentes

¿Necesito echar aceite de oliva al agua?

No. El aceite flota en la superficie y no sirve de nada: solo hace que la pasta resbale y que la salsa no se adhiera.

¿Debo aclarar la pasta ya cocida?

Solo si vas a hacer una ensalada fría. En los platos calientes, aclararla elimina el almidón que ayuda a que la salsa se pegue.

¿Cuánta sal debo usar?

Una cucharada por litro de agua, más o menos: lo suficiente para que el agua tenga un ligero sabor salado.